Quizás nos estemos perdiendo el valor de valorar lo invalorable por no valorar demasiado lo valorable del valor.
O quizás el problema está en pensar de más y sentir de menos, cuando tendríamos que sentir el doble pensando la mitad.
Una vez me dijeron:
-La vocación nace, no se hace.
Todos somos expertos en algo con lo que no nos ganamos la vida pero con lo que si nos ganamos el cielo.
Una vez vi a una persona a la que nunca le faltaban sonrisas en los puños, nunca fallaba.Allí donde alguien era tristeza, iba y le preguntaba :
-¿Has perdido todas las sonrisas?Porque yo tengo una en el puño.
Y le enseñaba el puño cerrado. Luego le soltaba:
-Si quieres te la regalo, abro el puño y la coges al vuelo.
Y entonces ocurría, era inmediato, abría el puño y la persona que se encontraba a su lado sonreía sin darse cuenta, sin remedio, con una fuerza infinita.
Luego volvía a hacer lo mismo con el otro puño pero la sonrisa de vuelta era aún mayor, de oreja a oreja y a carcajadas.
La vocación nace en cuerpos predestinados a hacer y conseguir cosas grandes. Todo lo malo puede convertirse en algo bueno, y puede que tu vocación sea transformar la energía negativa en positiva mediante gestos pequeños. Puede que te creas lo peor en algo y para los demás seas el mejor en llevarlo a cabo. Porque a veces las acciones no se miden en cómo lo haces, sino en cuánto haces y cuántas veces lo intentas.
Yo no creo que no valgas la pena cuando tienes a tanta gente que te quiere a tu alrededor, las personas buenas son el epicentro de las buenas noticias, aún cuando no hay ninguna por dar. Pero entonces vienen, te regalan un cruce de miradas y una media luna dibujada en el rostro y te aportan la fuerza que alguien te robó.
-Si eres capaz de quedarte a mi lado para siempre te dibujo mi corazón en el pecho.
Entonces pasaron 6 años, y perdí la cuenta de los abrazos que me marcaron su presencia, por superarme en número y días, como nunca antes nadie había conseguido.
-Si apuesto por ti, apuesto por la amistad y firmo con tu nombre, porque si no, no merece la pena prometer nada.
Las verdaderas amistades y los corazones que vuelan, son los únicos capaces de dejarte sin palabras cuando ni siquiera han existido palabras de por medio.
Las emociones, los sentimientos, las ganas de reír llorando y de llorar riendo, el no querer parar de emocionarte cuando eres la persona más feliz del mundo, el no querer dejar de reír cuando no puedes parar de llorar. Las despedidas, los corazones rotos, las peleas tontas, las peleas duras, las peleas. Lo correcto, ético, lo incorrecto, informal, lo de verdad, lo que el corazón siente y la mente no piensa, los impulsos, el aquí y ahora, la correspondencia, humildad, tolerancia, bondad, afectividad. Lo que marca, enseña, duele, lo único, especial, diferente, real. Vivir con intensidad. Lo que no ves pero conoces. Lo que no conoces pero ves. La sinceridad. Tú
Del mar de historias que alumbran las noches en las que has echado de menos, llega la trilogía de cómo convertir lágrimas en rotuladores "carioca" y despertar al niño que llevas dentro.
La vida es un juego de colores donde la imaginación es la mejor herramienta para crear, haciendo posible lo imposible.
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